viernes 20 de noviembre de 2009

Y Falta Poco...


Así es, falta poco, pero poco ¿Para qué?

¿Qué vendría siendo “Poco”?

Utilizamos ese juicio de tiempo, pero es tan variable ese “poco”.

Poco puede ser un segundo, o un mes para a dar a luz, o un año en algún caso si se compara con 10 años que ya estuve en la cárcel y tan solo queda poco, un corto año.

Lo que me pasa con esa palabra, es que ELLA se va para Lima, supuestamente llegó el termino de la carrera. Para lo que vine a Argentina, en un mes seré una Coach Ontológica Certificada por el ICP, con el título oficial. Todo eso (Risas).

Y bueno llegó el final de este largo viaje, y quisiera hoy a un POCO más de un mes, escribir de este largo o corto trayecto.

Escucho…

-No te falta nada-

-Ya te vuelves-

-Ahora sí Lima-

Y me digo –Wow-

Sí, falta POCO.

Y ahora, qué voy a hacer, ahora ya seré una Coach, ahora cuál es el paso siguiente aparte de volver.

Falta POCO para lo siguiente, y me pregunto, un POCO coacheándome…

¿Qué te pasa con que se acabe la carrera?

ELLA responde… Lo que me pasa es que ahora viene el paso siguiente, y no sé cuál es. Lo siento dentro de mi estómago, donde se localizan todas mis angustias.

Cuando se acaba una etapa, entonces empieza la siguiente… ¿O, no?

¿Debemos tener articulado lo que viene?

Ayer una amiga, me dice: Y todo lo verás cuando llegues a Lima, ahí descubrirás.

No sé si tiene que ver estas angustias conmigo o con las expectativas que tienen los otros sobre mí. Los Otros, ellos se llaman Papá, Mamá, Hermanos y alguna que otra amiga.




Ellos quieren que sea feliz, como yo quiero que lo sean.

¿Hasta dónde llega lo que yo quiero y lo que ellos desearían, qué tanto es lo que ellos desean, o lo que yo creo que ellos desean?

¿Qué pasa con tu Libertad? ¿Y la visión?

Yo dije una cosa. ¿Y si ahora quiero otra? ¿Se puede?


Y digo con qué tiene que ver todo esto…

¿A ti te pasa algo con lo que el resto espera de ti?

Quizás, ese pensamiento de todo lo que la familia, la pareja, los amigos; esperan de mí, o tú piensas que esperan de ti. Tiene que ver con todo lo que construyes en esa cabezota.

Acuérdate que todo lo que piensas e imaginas, tiene que ver contigo, con los lentes que te pones para observar el mundo, sólo hay unos anteojos, los tuyos, con esa medida exacta. Todo eso que tu vocesita te dice tiene que ver CONTIGO. Más que con ELLOS.



A veces me angustio porque creo que lo que decida será crucial para ELLOS. No soy tan importante, pero el Ego me juega siempre, y se impone ante mí.

ELLA puedes ser tú, no lo olvides, o se parece en algo a ti… las angustias de ELLA, podrían ser las tuyas, como también no.

Yo hace casi dos años, dejé mi Lima, la hermosa, y la horrible. Me fui, a buscar un sueño, ser Coach me dije.

Hoy veo que no fue eso, fueron otras cosas, necesidades personales, escapar de dónde estaba, de cómo me sentía, quería algo más, y fui a buscarlo.

No sé, si es una virtud o un defecto, pero cuando algo se me mete entre ceja y ceja, o siento algo; lo hago, voy por él, aunque me recontra cague de miedo.

Así llegué, cagada en las patas como dicen acá, lloraba y lloraba en una ciudad desconocida, preguntándome mil veces por qué vine, porqué me alejé de mi casita, de mi Baco, de mis papas, de mis hermanos, de María y su cobijo.

Y un día las lágrimas se acabaron, o dejaron de salir… pasó el tiempo, pasó mucho tiempo, noches largas, cortas, tardes, mañanas; amigas que acompañan, algunas que se alejan, amigas nuevas, otras que van cambiando. Y yo seguí, aprendiendo a estar con quién me acompañó toda mi vida, mi mejor amiga. Sí, me amisté con ELLA.

Aprendí tanto, y sigo; porque es largo el camino, y nunca acaba, sólo hasta que me muera, seguiré aprendiendo.

Conocí muchas personas, profesores que se volvieron mis amigos, argentinos maravillosos, como también otros que no me gustaron nadita. De todo, como en todos lados.



Una ciudad que me dejó de dar miedo, a veces me sigue dando un poco, porque todavía no me siento de acá, quizás nunca lo sienta.

Otro país, nunca será tu país, aunque tengas gente que ames mucho, aunque tu gran amor y amigas estén acá. No es tu país.

Pero hoy veo una Argentina distinta, como dije dejé de tenerle tanto miedo.

Adquirí costumbres, una forma de caminar, de comer, de comprar, de cocinar. Te vas siendo parte del lugar. Nunca fue un país lejano a mí, en mi sangre materna está. Y hoy lo siento cercano. Mis cariños también son grandes.

Desde que me enamoré algo cambió, me hizo pararme aquí, porque como me dice una amiga: No estabas acá, estabas con un pie afuera.

No le pondré todo el peso al enamorarme aunque es maravilloso lo que vivo.
Pero siento que el enamorarme me hizo ver, lo que me perdía al estar en otro lado, porque ni en Lima podía estar; físicamente no estaba ahí.

¿Te has puesto a pensar cómo eras hace dos años, qué te paso, y si te pasó algo?

Yo como vine por dos años aquí, puedo darme ese lujo. Vivir sola me hizo aprender a reflexionarME.

Empecé diciendo Falta Poco…



Un juicio dirían los Coachs…

Podría decir que en un mes, se acaba esta etapa, o también interpretarlo como que en un mes empieza algo nuevísimo para mí, digamos que claro, claro… No lo tengo. Pero ahora me banco la incertidumbre. No me interesa saberlo.

Sé que el 22 regreso a Mi Lima, la extraño tanto, nunca me alejé tantos meses de ella, de sus calles, de sus tiendas, de su humildad, de sus jugos, de su gente, combis…

Todo lo que quizás muchos odien, muchos puteen, pero yo hasta extraño que un cobrador diga… Arequipa, Arequipa, Tacna, Wilson…

Yo extraño la tranquilidad de mi Lima, poder caminar, sin sentir que me van a empujar, que tengo que correr, puedo caminar en paz, quizás para mí esa es Mi Lima…

Miraflores, caminar por el malecón viendo el mar, no escucho tanta gente puteando todo el día…

Y claro mi amiga Katiuska dice: En el centro de Lima te empujan, te roban, te gritan…

Para mí, es diferente Lima.

Igual si acá voy a los bosques de Palermo tengo paz, pero no estoy en Lima.

Y bueno es el lazo con tu país, que es más grande que nada.

Igual como dije no tengo claro, muy claro que haré…

¿Acaso eso es importante?

Lo que importa para mí, hoy, es que lo hice. Decidí venir a Buenos Aires a estudiar Coaching, estar con mi abuela, vivir sola y aprender me dije. Hoy, hice todo eso y más.

¿Te reconoces tus logros o sólo ves todo lo que te falta?

A mí me falta un re huevo como diríamos en Lima, me faltan los éxitos económicos, éxitos laborales, en Teatro, volver a las tablas pero a las grandes, hijitos y esposo, casa propia, perritos, y puedo seguir.

Pero digamos que de la ELLA cagada en las patas… queda poco. O está en esencia, pero diferente.

Ahora amo mi independencia y libertad, que no la negociaría. Está muy bueno saber que puedo.

¿Qué me deparará el otro año?

Creo hoy que estaré entre Lima, Buenos Aires y México…

Falta Poco entonces, para comenzar algo nuevo…

Falta Poco para mis exámenes finales

Falta Poco para mi año nuevo en Máncora

Falta Poco para cumplir tres meses con mi novio

Falta Poco para decirle a mi mamá que la amo

Falta Poco para estar en Veracruz y dar mi taller vivencial

Falta Poco para que mi almuerzo esté listo

Falta Poco… para que sea mañana, así que mejor…

¿Cómo será hoy?

Hoy comeré sushi, amaré mucho, haré mis tareas pendientes, y no comeré dulces.

Quizás sí, pero sólo un Poco.

¿Y a ti, para qué te falta Poco?


miércoles 4 de noviembre de 2009

Ay pes, pero si todos somos Libres...


Sí, libre. Libres.
Todos somos libres, es un derecho.

El himno del Perú dice: Somos libres, seámoslo siempre, seámoslo siempre…y suena lindo.

Pero me pregunto hoy, ¿qué nos pasa con la libertad?
¿Estamos realmente siendo libres? ¿Y qué implicaría ese ser libres?

Yo soy libre cuando siento que no me juzgan, cuando no pienso en las cosas que hago, sino simplemente hago, fluyo. Cuando me expreso, hablo sin controlar lo que “hay que decir”. Cuando camino, me visto, sin la pensadera de qué están opinando de cómo me veo.
Qué opinan de mi lenguajear, qué piensan de mi cuerpo… quizás esa libertad tenga que ver más conmigo.




Pero vamos más allá de mí, veamos las calles.

Observo la Av. Sta. Fe, dónde diversas personas caminan, algunos de manera muy apresurada, otros hasta empujan, alguno muy lento.

Y me pregunto… ¿Son todos ellos libres?

O quizás más allá de si lo son… ¿Se sienten libres?

Hay una mujer toda arregladita, enjoyada, que me mira y me barre con la mirada…

Pienso, si será libre…

Algunos dirán: Sí, es libre, porque tiene todo el dinero, para tener lo que quiera.

Podríamos decir que tiene posibilidades para comprarse todo, lo que no la hace libre… quizás no tiene la libertad de caminar en jogging con la cara lavada y zapatillas.

¿En qué es libre y de qué es prisionera?

Quizás es prisionera del consumo, a diferencia de alguien con carencias, que no “tiene que” comprarse siempre algo, que no “tiene que” estar a la moda…

La sigo mirando, camina con miedo, hay una mujer que camina atrás de ella, la mujer enjoyada voltea y la mira asustada. La otra que va detrás tiene suciedad en su rostro, y digamos que su vestimenta es humilde, sencilla. Sin embargo; camina con tranquilidad.

Me pregunto…

¿De qué es libre la mujer con dinero y de qué es prisionera? ¿De qué es prisionera la otra mujer y libre de qué?

Ambas son libres y prisioneras pero de cosas distintas quizás.

¿De qué sigo siendo prisionera yo? - Me pregunto-



Quizás soy prisionera de esperar que un día sea totalmente libre.

De que llegue ese ideal, de todo perfecto. De ser una MUJER sin temas, teniendo todo resuelto, porque soy la Coach Perfecta, la Mujer Ideal, la Actriz Talentosa, la Amante Espectacular, la Esposa soñada… quizás soy prisionera del ideal de libertad que no existe, o que yo inventé más allá del cielo.

Parece que mi capa de mujer maravilla desea aparecer de nuevo en mí, o nunca se fue.

Pero también me gusta en los ámbitos que soy libre, cuando lo soy.

Siendo totalmente conscientes que la libertad y la prisión la creamos nosotros, que depende de cuáles son nuestros límites. Digamos que hay algo más allá de ti y de mí.
Sí, creo en la responsabilidad que tengo al elegir como me siento, pero hay una cuota que siento, está un poco más allá de mí.

Así sea yo, la súper mujer liberada, que no necesita de la opinión de nadie. Hay algo que está en el afuera de mí, e influye, porque soy parte de un mundo. De una sociedad.

Más allá del alpinchismo que algunos pueden decir… en el lenguaje quizás cotidiano…

-Me chupa un huevo lo que digan-

-Y a quién le importa lo que yo haga, y a quién le importa lo que yo diga, yo soy así, y así seré…- Y siguen cantando la canción.

¿Nos importa realmente “cero cero cero” lo que opine el resto?

¿O hay una sociedad que influye en nuestra querida “libertad”?






Digamos, en el amor. ¿Somos libres de amar a quien queramos?

¿Somos libres de nuestros paradigmas que nos dicen a quién “hay que” amar, y a quién no?

¿Somos libres de contar nuestra opción sexual?

Y lo gritamos, o tememos que después nos señalen con un dedo, o se nos cierren puertas laborales o de otro tipo, porque no somos heterosexuales, como según creemos somos todos.

¿De qué libertad hablamos?

¿Soy libre de decir, de expresar lo que pienso? ¿O digo quizás lo que otros quieren escuchar?

Quizás a veces, me expreso para agradar, para que digan qué linda chica. Para que todos me quieran. Para que me elijan.

Y al hacer eso, ¿me estoy siendo fiel, coherente con quien soy, con mi pensar?

¿Cuál es el costo que pagamos por eso?

¿Somos libres de opinar, o nos sentimos amedrentados si decimos ciertas cosas?





Quizás por un gobierno, por una Iglesia, por un partido político, por una religión…

O quizás sin ir a una institución tan grande, me puedo callar o no decir lo que pienso, porque mi jefe no me dará el aumento si digo que no estoy de acuerdo con sus ideas.

Hablo quizás, para que el chico con el que salgo piense que soy linda, y buena; y quiera ser mi novio.

Opino para que mi mamá esté tranquila, feliz y siga creyéndose el cuento que le cuento.

¿Algo de esto nos suena?

¿Nos retumba, hace un zumbido en algo?

Entonces, vuelvo a preguntar… ¿estamos siendo libres?

Y más allá del tan retumbado… “tú lo elijes”

¿Como sociedad dejamos que el resto pueda serlo?

Que elija, que se ame, que se mezcle, que opine, que discrepe… Sobre todo que piense distinto a vos, a ti, a mí.

¿Es tan malo?

Opinar diferente a ti, decir sí, mientras tú dices que no.

Y sigo preguntando porque quiero que te retumbe, que pienses a qué sigues sintiéndote prisionero, y ¿será esa tu opción?





Puedo ver que cuando ELLA se siente juzgada, tiene que ver con ELLA, pero también hay una sociedad que cuchichea, que pone reglas, que juzga al diferente, a la opinión diversa.

Y como sociedad podemos hacer algo, bueno yo desde acá puedo hacerlo, pero también desde mi opinar, desde mi estar en el mundo. Desde cómo me relaciono, como valido a los otros. Como soy.

Si estuviera en una tienda la compraría, así no esté en SALE, o en OFERTA. Gastaría para que me la den.

Pero no se compra lamentablemente, sé que está bastante en mí, pero también afuera.

Y no me puedo hacer cargo del mundo; puedo hacer ciertas cosas, puedo opinar, patalear, puedo discutir, puedo levantar mi voz para que nos respetemos, pero no puedo controlar que todos podamos permitirnos ser lo más libres posibles. Lo que sí puedo, es buscar ser cada día Libre.

No sé si algún día, diga: hoy lo logré, ya soy libre.

¿Cómo medir cuándo ya soy libre?

Primero tendría que definir que es esa palabra para mí, y lo tengo claro, es estar en el mundo siendo, sin juicios personales, ni voces externas. Yo me doy cuenta cuándo lo soy.

En mí está cuando ESTOY. Cuando aparece una ELLA fluida, que apaga su vocecita y es. Es cuando escribo, cuando siento y lo expreso como me canta, cuando respiro, cuando actúo, cuando se calla todo, cuando amo, entrego, disfruto, no hay qué dirán, no hay control, ni controlar, acallo el ego, hay emociones, poco pensar, presentísima.

ELLA. Así.

¿Tú, sabes cuándo eres libre? ¿Sabes qué es esa palabra para ti?


Puede que no sea tan importante, como lo es para mí. O tal vez más.

Y siento que cuando tengas claro cómo eres tú, cuando ocurre. Podrás ver cuándo estás siendo libre. Podrás ser en el mundo. Sin control. Sin querer tener la Verdad, y aplacar las verdades de los otros. Sin buscar lucir bien, cuidar tu imagen e inflar tu ego.



Danzando sin calcular qué paso harás después, sólo dejándote llevar por la música, por tus pasos, y los de los otros. Los OTROS.

Sí, la sociedad danza ahí con nosotros, y es importante aprender a danzar con ella, ni rechazarla, ni ignorarla, ni diciéndole sí a todo, sólo aprender a danzar con ella. Sabiendo que existe.



Releo este texto y encuentro cientos de veces la palabra libre, libertad…

¿Y sabes por qué vino todo esto?

Hablaba con una Coach, el otro día, y en plena conversación, en qué construíamos, acerca de la paradoja en la que andaba, ella me dijo:

-Tu visión más allá de todo es ser libre, ¿no crees?

Y ahí apareció esa palabrita… Y me gusta, porque pienso que siempre en la vida cuando no me sentí libre, me fui. En el trabajo que ya sentía no crecía, no me gustaba, no volaba, no fluía, sencillamente me iba. Cuando algún novio me quiso amarrar a él, sin dejarme volar. Me fui.



Sí, mi visión es ser libre. Dónde esté. Acá en Buenos Aires, en Lima, en Veracruz, en Monterrey.

SER LIBRE.

Ver la visión de mi vida, no en lograr el auto, la casa, el mega título, el hiper trabajo; sino ser libre, porque no es un lugar al cual llegar sino es una forma de transitar.



domingo 1 de noviembre de 2009

¿Esto es A m o r ?


ELLA se confiesa, en algo muy íntimo, super privado, pero también siente que cuando el corazón late, cuando el sentimiento aflora: pide que salga.

Y si tú sientes algo parecido, o algo totalmente diferente, quizas te sume en algo, o quieras escribirme para decirme que estoy Loca de Remate, y toda opinión en este blog es bienvenida, vivimos en un multiverso, o no?

Y como Tú me validas a mí, yo te valido a ti, o al menos, lo intento...

ELLA disfrutando un domingo, EL se acaba de ir para casa...

ELLA tiene una sonrisa en los labios, escribía otro post sobre la libertad que ya será publicado. Pero de pronto cierra el archivo, y abre una hoja en blanco, un nuevo archivo y escribe.O mejor dicho lo escribo YO, ELLA, somos lo mismo...

"Quiero decirte que te amo, pero es tan chiquito eso, que no sé si describe todo todo lo que hay dentro, y todo lo que me das…

¿Podrás verlo?

Sabes qué es cada mirada tuya, sabes qué es cada palabra tuya, cada caricia, cada beso, cada abrazo…

Río contigo, me molesto, me desmolesto, vuelvo a reír, te quiero matar, y de ahí besarte hasta matarte a besos…

Eres una cosita linda, una cosita hermosa, eres un suspiro, un beso embañado de dulce de leche… eres quien me desmuestra que soy tan chiquita, un chiquitito como dices vos…

Sabes que te amo, que me encantas!!

Amo tu compañía, estar en la cama a tu lado, y saber que no falta nada.
Dormir sintiendo tu cuerpo a mi lado, o sabiendo que si estiro mi brazo rozo tu suave piel.

¿Eres Real?

Sí, claro que sí, eres puro, y congestionado a la vez, eres buenito y malvadoso cuando quieres.

Me preguntas… ¿Esto es amor Jimena?

Sabes a mis 32 no sé qué es amor, a mi me encanta quien soy a tu lado…

Para mí eso es amor, quien soy al estar contigo.

Hoy le decía a una amiga que la pareja nos emerge ciertos estados, algunos hombres en mi vida emergieron una ELLA terrible, otros una indecisa, otros una tranquila… tú emerges una ELLA libre, una ELLA que es como es, no me juzgas, no me criticas, me amas. Porque me aceptas tal y como soy, y yo te amo con todo, con lo feo y lo bonito.

¿Esto es amor, Rodrigo?

Yo creo que sí lo es.

Algunas dijeron… No, estás loca, cómo harás eso, está muy mal lo que haces. Puros Juicios...

Seguí mi corazón, seguí lo que sentía mi cuerpo, mis sensaciones, y definitivamente no me equivoqué, al contrario qué acertada estuve al abrirte mi corazón…

Te Amo, amo quien soy yo, amo quien eres tú, amo quien somos juntos…

¿Quién dijo que los príncipes no existían?

Estuve equivocada, existes, porque eres mi príncipe, no porque seas perfecto, ni porque yo lo sea, sino porque eres mi príncipe imperfecto, con defectos, con maravillosas virtudes…

Juntos nos convertimos, tú en un príncipe azul y yo en una princesa. Juntos hay magia, creamos lo bonito, las cenas, los postres, las manos agarradas, el abrazo fuerte y suave.

Me gusta esta versión de mí, a tu lado, sale lo mejor, y a veces lo que hay.

Contigo sale esta mujer de 32, de carne y hueso, con defectos, y virtudes, aparece una Jimena Real. Que no tengo que convencerte, ni quiero ser convencida, es algo tan natural.

No existen las edades, no existen esos paradigmas que para otros son importantes.

Existe lo que hemos creado, lo que tú y yo le hemos llamado Amor.

Porque somos dos y construimos lo que tenemos, y es sencillamente maravilloso.

¿Dormís conmigo, hoy?

Sí, dormí conmigo mi amor".

Y ELLA paró de ecribir, esta vez no corrigió treinta veces el texto. Lo cerró. EL la llamó, y ELLA lo leyó. Así de natural, y así lo publico.








lunes 5 de octubre de 2009

¿Te Dejaría Mr. T.?


Te encontré… ¿Hace cuánto ya?

Son muchos años. Sí, quince años que te hallé, en momentos que andaba muy perdida, no encontraba algo importante que me llenara, me colmara, que me hiciera enraizarme, y así; apareciste tú.

Sí, lo sé, ya existías, mucho antes que yo te mirara.

Y ELLA no habla de hombres, ni de personas…

Hablo del amor más profundo que encontré en mi vida, cuando no había un norte, ni gustos, ni nada importante que pudiera decir… esto es…

Cuando te conocí TEATRO, me dije… sí, esto es!!!



Mi querido Mr. T, o Mrs. T. No sé cuál es tu género, creo que no lo tienes. Y no importa.

ELLA, estaba en el colegio, cursaba la secundaria. No le gustaba nada, y nada hacía bien, o quizás lo creía así.

Cuando se paro por primera vez en un escenario, todo empezó a darse de otra manera. Apareció “todo” y quizás ese “todo” tuvo forma, sentido. Sí, “todo” dio un giro enorme.

Hoy son quince años que quizás me dediqué a estar contigo. A estudiarte, a mezclarnos, a aprender, a conocer a partir de ti personas que me aportaron y me hicieron crecer; actores y actrices que admire. Y Sigo admirando.

La primera vez que cree una secuencia, una escena, un dialogo…
Sólo me daban minutos para “explorar”; así nos decían. Con un elemento, o solos en el “espacio” como llamaban al lugar.

Y era, como que un fuego partía dentro de mí. Las horas, minutos, silencios; desaparecían. Porque una música y un sentido nacía, un juego mío, que le daba una fuerza a todo. Y sin música aparecían las notas musicales dentro de mí, y quizás en esa creación, estaba una hora que no sentía, porque nacían las formas en mi cuerpo, las palabras, los gestos y las emociones. En ese momento la felicidad aparecía y se apoderaba de mí.


Y quizás ELLA se pregunta… ¿Para qué escribo hoy de ti, mi querido Mr. T.?

Tal vez es que me haces falta, que te extraño, hace dos años que de alguna manera estamos alejados, pero sabes, escúchalo: No quiero dejarte. Señalé a todos los que te dejaron porque les dejaste de ser rentable; yo no puedo hacerlo.


Y digo quiero, no digo… no te voy a dejar. Y quizás qué pena me da no poder decírtelo. Y obvio que podría decirlo, pero tal vez hoy no me quiero hacer cargo de tremenda declaración.

Soñaba con estar de nuevo subida en un escenario con mi amiga del alma Katiuska, juntas, otra vez las dos, disfrutando del arte más hermoso que elegimos vivir. Y me pasa que el mañana no existe hoy.



No puedo decidir nada acerca del mañana. Eso me tranquiliza, porque me da la posibilidad de escribir cada día mi vida. Que mis angustias bajen.

Pero cuando la mente se va, que también pasa, los sueños se apoderan, e imagino Lima, me veo en un escenario, pero esa imagen se vuelve más difusa, y Lima se vuelve más difusa, cada vez más, y eso que ahí tengo al 85% de mi gente. Pero mi hoy, no me permite pensar en mi país. Quizás exageré mi estar presente, ese que me decía mi Coach, que lo viviera al máximo. Antes sólo pensaba en diciembre y la vida iniciaba ahí, todo empezaba cuando aterrizara en el Jorge Chávez. Ahora todo ese futuro no sé cómo será.





Lo único que sí sé, es que no quiero perderte a ti, mi amor desde hace quince años. El que me enamoró con toda esa pasión, con la creatividad. Contigo descubrí a una ELLA talentosa, poderosa, apasionada e inmensamente creativa. Sí, porque quizás no es que tú tengas todo eso, pero contigo descubrí todo lo que yo era capaz; de actuar, de crear de la nada, de escribir, de armar historias, de la vida, y de todo lo que se podía vivir y que sale de mí.

Me gusta la ELLA que aparece contigo Mr. T.

Y sí, en el Coaching tú mí querido Teatro apareces, en mi día a día, estás. Cuando juego con mi novio, apareces Teatro, porque eres parte de mí, de mi personalidad; no te dejé nunca.

Sí, estás en mí. Aquí escribiéndote estás. En la obra también. Hasta cuando hablo porque en mi voz estás. En los vivenciales te haces presente.

Cuando me dicen: Qué hermosa voz, como hablas, como llegas a mí. Estás ahí tú. Porque mi voz no sonaría como suena hoy, sino hubieras estado en mí antes.

¿Estará el teatro sólo en el escenario?

¿Estará sólo en el aplauso?

¿Estará en Lima?

¿Estará en mis teatros, y en mi mundo conocido?

Acá decidí que no lo podía hacer porque era difícil, porque era un mundo hostil que no conocía.

Quizás haya puertas que no abrí.

Y se comienza a recordar, tantos momentos. Y quisiera que estén acá todos, porque de mi vida en el teatro podría escribir tanto.

Y las palabras comienzan a aparecer…

Mi primer taller fue de teatro-danza cuando estaba en quinto de secundaria, cuando iba a iniciar mi último año de colegio. Mi hermana que siempre ha sido mi promotora, diciéndome lo correcto y acertado siempre. Mariana.

Me dijo:

-Hay un taller de teatro- danza, tanto que dices que te gusta pero nunca te inscribes, así que ya te conseguí los datos, averigua y si te gusta, hazlo-

Ese fue el inicio, ahí conocí a mis dos primeros maestros: Lucho Peñaherrera y Danny Kanashiro.
Comencé con un taller de verano, y de ahí, seguí todo el año. A fin de año debuté, con mi primera obra de teatro, “El Proceso” de Kafka.


Me encantó, supe que quería seguir ese camino, estaba claro que esa era mi ruta.

Como siempre mis papás me dijeron:

-Hazlo, si es tu sueño, cuenta con nosotros-

Y El siguiente paso fue el TUC, la Escuela de Teatro de la Universidad Católica. Dónde conocí a grandes amigos y profesores, y dónde también viví quizás los primeros momentos fuertes, de frustración o de remezón.
Recuerdo la entrevista personal para ingresar, una mesa larga llena de profesores, y yo.

María Luisa de Zela, La directora, me mira y me pregunta…

-¿Y ELLA, estás dispuesta a que tu vida cambie totalmente, todo cambiará a partir de ahora, estás segura?- me dijo ella-

Yo le respondí que sí, en ese momento sin saber, lo que realmente me estaba diciendo. María Luisa tenía mucha razón, mi vida cambiaría para siempre. De lo que había sido hasta ese momento.

¿Qué pasaba con ELLA en ese tiempo?

Yo hasta ese momento no conocía el Centro de Lima. El centro de la capital, de mi país.

Salía de un colegio bastante “bien”, digamos.

Una ELLA que estaba entre los barrios de Miraflores, San Isidro, y Monterrico. Entre hermosos shoppings y discotecas “in”.

Sin juzgar, o “bien”, o “mal”.

Esa había sido mi vida hasta ese momento, mi estatus. Ya que, mis padres siempre me dieron lo mejor que pudieron, y creo que eso, no es un pecado.

En el TUC comencé a conocer lo que yo llamo, la vida, o la calle.

Salí de mi burbujita de cristal, a pesar que mis padres siempre me hablaban de la realidad.

A diferencia de gente de mi cole, yo viajaba en micro, iba en el “Covida” a veces.
Pero igual, el cambio fue total.

En pleno centro de Lima, entre pirañitas (jóvenes entre 9 y 16, que están en pandillas, se drogan y roban), que comenzaron a ser parte de mí día a día.

Veía gente en pobreza extrema, mendigos, y quizás la Lima que nunca vi.

Me decía:

-Esto es el Perú-

Y ves otra cosa, te choca.

Me chocó.

Conoces personas de otras realidades, mis amigas ya no vivían todas en Miraflores, sino en todos los barrios, y conoces todo. Me conversaban de sexo, marihuana, y tantas cosas, que en esos tiempos para mí era… OH!!!!

Y podría pensarse que era una tarada o demasiado inocente. No sé, es como que para mí el mundo era diferente. Me faltaba tanta calle, tanta realidad. Y no puedo olvidar que yo vivía soñando, imaginando historias, creando otras en mi mente.
Toda mi niñez la pasé la mayor cantidad de tiempo, creando mil historias con mis barbies.

Así he sido un poco yo, un poco aquí y otro en no sé dónde, en un mundo paralelo, imaginando.

De pronto sentí me expulsaron de mi cascarón. Y fue fuerte.

Los tratos dentro de la Escuela, eran distintos, no eran profesores que me cubrían y protegían, sino totalmente diferente, algunos te quieren hacer madurar a la fuerza.
Quizás, ahora veo, que te quieren romper el cascarón, porque dentro del mundo teatral, habrá de todo, y necesitas estar preparado para eso. En esos momentos, no lo ves así.

Hubo uno en especial, que me rompió el cascarón de un martillazo, y dolió.

Palabras que dolían sin entender para qué me decía lo que me decía y de esa forma.

-Tú, qué vas a poder- No puedes saltar porque eres gorda- No puedes- No vas a pasar- No sirves-

Que quizás a los diecisiete no entiendes para qué te pueden decir ese tipo de cosas.

Y lo cuento para que quizás puedas imaginar un poco lo que fue para ELLA ese cambio.

Fue como salir del vientre de mamá, abrigada y protegida a un mar de conflictos, que aunque tuvo cosas bonitas, también se sufría en muchas otras ocasiones.

Y de todo aprendí.

Me llevo del TUC, maestros de los que aprendí mucho, como Willi Pinto. Que me enseño lo que es la disciplina, creatividad, y sobre todo un respeto enorme al Teatro. En la Escuela aprendí que mi querido Mr. T, es algo serio y sagrado, que necesita de mí entrenamiento, de mi dedicación, que mi cuerpo es mi herramienta por la cual expreso. Allí también encontré grandes amigos que me acompañaron en esta hermosa ruta de creación.

Y el camino cambió de rumbo, dejé la escuela sin terminarla. Y aunque algún profesor me dijo que no servía, otros que sí. Yo decidí que eso lo elegiría yo. Quizás me hice fuerte. Tengo amigas que bastó que UNO le dijera que no era buena o no servía para eso, para que dándole toda esa autoridad, lo dejaran todo.

De hecho que en ese aprendizaje hubo lágrimas. Y muchas veces dudé, y me pregunté…

¿Será esto lo mío?

¿Seré buena para esto?

¿Tendré talento?

Porque muchas veces me tope con gente que me dijo, que yo no servía, que tenía que ser flaca, que hiciera otra cosa, que era muy débil. Pero aprendes a levantarte, a veces sola, otras con la mano de una amiga, amigo, familia, un novio. También aprendes a seguir, si es lo que tú quieres. Te caes, y te levantas.

Empezaron épocas de talleres, en diversos sitios. Donde también me encontré con grandes profesores, haciendo un teatro más experimental por ejemplo en Maguey con mis maestros Willi, y María Luisa.




Después con Augusto Casafranca en Yuyachkani.


Después un teatro más de texto con Roberto Ángeles. Comencé a trabajar en teatro, en obras, enseñando en colegios. Con mi grupo Trazos, hice mi primera Creación Colectiva, que llamamos Sin luz. Con Milton, Lúa y Viviana. Un trabajo de un año donde dirigimos, actuamos, creamos la escenografía, armamos los tachos de luces de baldes de pintura; lo hicimos todo.

Y algo faltaba, una formación que me asentara. En eso, un gran amigo, y gran actor también, Cristián Ysla, me comentó acerca de la carrera que había salido en la Universidad Católica.


-Eso es para ti, se llama la carrera de Artes Escénicas- me dijo. Hazla.

Mariana también aportó, con sus consejos.

Y a pesar que ya habían pasado como 4 años que había terminado el colegio, decidí ingresar allí.

Mis papás estuvieron de nuevo ahí, para decirme:

-Cuentas con nosotros-

Y para mí, fue lo mejor que pude haber hecho. Ingresé junto con mi hermano menor, Ignacio. Y ese fue quizás el inicio de la gran relación que tenemos.
Fue una decisión acertadísima, lo pienso hoy. No sólo por todo lo que aprendí, sino por toda la gente que conocí. A partir de mí querida Cato. Qué buena época.






La humanidad, lo que leí, ahí aprendí de la vida, también del dolor.
Pero ya en esa época, estaba tan clara que el Teatro, era mi ruta. Ahí, nadie podía decirme nada, porque lo tenía clarísimo. O tal vez, si lo dijeron, ni escuché.
Tuve profesores que me enseñaron de muchos autores y muchos maestros que me enseñaron de la vida, cosas que no se leen en ningún lugar.

Ahí cada día me sentí más poderosa, vi todo lo que ELLA tenía, conocí a grandes amigas, y amigos. También, otros talentos míos, como el escribir.



Mi primer maestro en eso fue Abelardo Sánchez León, gran profesor, que me hizo conectarme con la escritura, descubriendo este amor tan profundo.


Mi segundo gran maestro, y amante del Teatro fue Alonso Alegría, hasta ahora gran maestro y amigo. Al que con todo mi cariño le digo Mi Tío Alonso. Él me hizo descubrir la pasión por escribir, me inspiró a hacerlo, y me hizo confiar en mis palabras.





Alberto Isola, un hombre maravilloso, que sin mencionar todo el talento que tiene, yo rescato su corazón y su sabiduría. Sus abrazos, justo en el momento en el cual los necesitaba.





Hubo otros maestros, pero para mí ellos tres me marcaron de manera especial.



Mi vida en el teatro es extensa, tantas personas de quienes escribir, Miguel Rubio, sabio y profundo. Teresa Ralli, gran mujer apasionada. Voz y fuerza.



Compañeros, muchos, muchas…


Corali, Katiuska, Carolina, Liliana, Alicia…

Mi grupo de Teatro Tránsito, mi grupo combativo, con el cual hice nuestro gran proyecto… Partido Perú Partido… y otros más, sé que hay mas escrito para nosotras.

Paloma, Natalia, Lore Peña, Diana… fundadoras.

Mr. T me estremece, hace que la sangre corra por mis venas, hace que mi corazón lata fuerte.

Que imagine un escenario, vibrante de emoción, un público conectado, un texto que se siente, aplausos, y sobre todo emociones, y para mí algo que queda, algo que hace vibrar…


Señor Teatro, me hiciste enamorarme de ti, me enamore perdidamente de vos, en el año 1994. Aunque ahora no te miro mucho, a veces escribo un poco de alguna obra que quiero montar, y no trabajo para ti en este último tiempo; pero créeme que estás. Sigues en mí, no eres un amor sublime e idealizado, no eres un amor de verano, no eres como ningún amor que tuve que se desvaneció.




Tú existes en mí, de manera distinta. No te vas, no me voy.

No sé si vuelva a Lima a quedarme, no sé si me quede por Buenos Aires, pero lo que sí te puedo asegurar es que nuestro amor no se acabó. Y si la pregunta que empezó esto fue si te dejaría, pues te grito desde el fondo de mi corazón que no.


No te dejaría, no puedo, eres ese amor que me hace seguir latiendo, y que vuelve a renacer siempre.

Gracias a todos mis compañeros actores y actrices, a los que me aplaudieron y a los que me dijeron: Esto no está bueno. A los que asisten al teatro, y siguen yendo. A los que aplauden de pie. A los que cuidan y valoran este hermoso arte.

A mis padres, y mis hermanos, mi fiel apoyo.

A toda mi familia.

A ti Mr. T

Esta historia no llega a su fin, sigue, y sigue…

Katu espérame, que como el último texto de E.R; te prometo que algún día volveremos a actuar juntas, y hoy te lo declaro.












domingo 13 de septiembre de 2009

ELLA... Complicadamente Compleja



ELLA busca no entrar en complejidades. Estar presente dice, y reafirmarse en cada paso.

-Sí, no sé lo de mañana-

- ¿Para qué me dices eso?-

-¿Acaso tú sabes que pasa más adelante, acaso tienes claro que lo que dices hoy, mañana será igual y perfecto?

Y vienes angustia, vienes dolor, y algo empieza a ronronear mi estomago.
Sin embargo, a pesar de todo eso, disfruto instantes que se vuelven hermosos.
¿Puedo dejar de pensar que existe un mañana, que hay consecuencias? ¿Qué me voy o me quedo?

¿Y cómo saber todo eso, cómo prometerte el amor eterno que ni yo sé que pueda ofrecer?

Sí, el miedo que viene, y el pensar, el pensamiento exagerado, que viene y carcome; así se disfrute.



Así seas tan perfecto.

Así es, todo esto que me pasa y me hace ser la ELLA compleja o quizás complicada, aunque no me guste esa palabra.

ELLA a veces se vuelve complicadamente compleja, o al revés.

Y me duele la distancia de ellas, que me dicen, que me dejan, que me sueltan. Pensé que todo era distinto, pensé que lo que quería y cuidaba con tanto amor y dedicación, quedaba intacto. Hoy veo que no, y no puedo controlar las decisiones y elecciones del resto. Si lo sé, no se pueden controlar; aunque quisiera que vean más allá.

Su más allá, es el que es, y el mío también. Ahí entra el validar al otro, desde su opinión. Yo también quiero ser validada.

Bancarse No ser aplaudida, que No te digan:

- yeeeee qué bien lo que haces, qué bueno está eso, qué grande que sos-

Sí, aprender a aceptar las diferentes opiniones, que alguien que amas te diga: La embarras mal. Y por que opina diferente se va.

Piensas que siempre estarán ahí a tu lado, a pesar que sientan que la cagas, pensé que eso era amistad, y me duele, muy hondo me duele. Aunque me haga la boluda, aunque diga que no te elijo, me importas, tú y tú, y nadie más que tú… y tú y tú y tú.

Y desde acá grito, y digo lo que pienso, y lo que ELLA siente, porque sí, ELLA siente muchas cosas. Aunque esté en control, aunque parezca que no le pasa nada y es la mujer maravilla. Aunque me vean re fuerte y poderosa.
Desde este instante puedo decir que me duele, que soy tan sensible y débil como cualquier ser humano sensible, que siente.



Y me quiero ir corriendo, y las lágrimas mojan mi rostro. Y me quiero ir corriendo pero ya no sé a dónde, estoy en Buenos Aires, y de mi país no me puedo ir, y hacia él, tampoco quiero volver, porque quizás ahí están las que me dicen…. BIEN y las que me dicen… MAL.

Pensé que la amistad era algo distinto, que estaban contigo, así estén disconformes, así sientan que la cagas.
Quizás me equivoqué, o yo hice que se alejaran, tal vez yo también me fui. Soy responsable de todo lo que hago, si lo sé, y busco pararme ahí.

Quiero irme corriendo…

- ¿Te amaré de verdad?- Me pregunto en estos días…

-¿Y te amaré siempre, siempre, siempre?



Y no sé, quisiera saberlo, me digo en unos meses más lo sabré. Cuando pasen cuatro meses tendré clarísimo si te amo de la manera que se “debe” amar, o no, si es necesidad, si es afecto, si es que te idealizo, te veo perfecto y quizás no lo eres, si es que lo que me muestras es lo que hace que te ame y tal vez lo que ocultas hace que te ame menos. No sé, no sé, no sé…

Y sí, no lo sé...

Perdónenme, no lo sé.

Perdón por no tener bola mágica y no saber que pase mañana.

Perdón por no ser perfecta.

Por no hacer lo que se “debe hacer”.

Y esto no es victimes, es que mi corazón hoy quiere hablar y quiero que suelte, que diga, que se deje sentir.

-No soy tú, no, esto no es lo que viviste tú-

Esta se llama ELLA, y esta historia no se ha escrito antes porque la estoy vivenciando, quizás de valiente, de mujer que fluye aunque ande en un mundo, quizás de escasa, discúlpame si no sé la etiqueta que me vendría bien.

Solo me quiero ir corriendo, pero te veo dormir, acaricio tu rostro, y eres tan intacto, natural y hermoso, que los pies no me dejan irme corriendo. Hay algo más fuerte que yo, que me detiene.

¿Hay alguna posibilidad de que me haya enamorado y esté siendo feliz?



Otros analizan más… ¿qué puede estarle pasando para hacer eso?

Análisis, parálisis; como me decía un coach. Quizás no haya tantas vueltas en el asunto.

Dos personas que se sienten bien y se regalan su amor…

¿Qué paradigmas nos rigen?

¿Cuáles nos gobiernan, más que nosotros a ellos?

Quizás mañana me vaya corriendo; sí, quizás, pues estoy asustada. Tal vez no entiendas lo que el miedo puede hacer conmigo, en mi vida.

No sé que escribo… ¿Hay lógica entre estas palabras con mezcla de sentires, razones, opiniones de unos y otros?

Será simplemente vomitarlo todo. Lo que guardo aquí adentro y me hace doler. Necesita salir. Este acto de vomitar, dicen que aligera, que libera. Se bota lo que ya no sirve. Y después de ese acto el cuerpo se siente liberado, aunque no es muy bonito cuando se realiza esa acción.

No, esto no es sólo vomitar. Intento ver más allá de esto. Ver para qué me complejizo. Para qué le busco más patas, de las que tiene.

-Vives en un mundo-

-Ten cuidado con eso de fluir, todo tiene consecuencias-

Todo cree ELLA tiene consecuencias… TODO.

Todas mis relaciones las tuvieron, pero con lo que me cuesta construir en pareja; es suficiente. Para que encima Tenga Que, pedir el permiso mundial.

Y esta vez elijo eso, y aprendo a estar tranquila con mis propias decisiones.

¿Para qué le cuentas tu vida al resto? ¿Para qué te digan muy bien o muy mal, o sólo para que sepan?

Quizás sea bueno saber, que como todos no te elegirán, hay una gran posibilidad de que muchos estén en desacuerdo con lo que eliges, y no lo entiendan.

-ELLA, quizás es momento de aprender a escucharte, elegirte, y ya. Nada más- Me digo.

Mi hermana me dijo… ¿Para qué pides permiso? ¿Para qué cuentas? Es TU vida. ¿Acaso a alguien le tiene que importar las relaciones que eliges, más que a ti misma?

- Y me pareció tan sensata su opinión.

Y siguió:

- Has visto que nadie opina de mí, ¿Sabes por qué?

-No les cuento mis cosas, doy cierta información y nada más. Es tu vida, son tus elecciones, y para algo lo eliges, si te equivocas, te equivocaste pues, ¿y qué?- Me dijo Mi Hermana.

ELLA también aprende a guardar sus cosas, a cuidar sus espacios, no todo necesita ser abierto y a todo el mundo. Hay espacios, hay momentos, intimidades, que me remiten a mí.

Validar lo que elijo, así no todos digan sí. Igual yo no soy como mi hermana, y hay cosas que seguiré abriendo, como en este MI espacio, porque esa me hace también quien soy yo, pero también aprender a ser consciente de qué abres y qué no, como las consecuencias que trae eso.

El amor de por sí me parece complejo y complicado, sí porque yo soy compleja y complicada en ese arte de amar. Sumarle que es una construcción de dos, que necesito aceptar a quien está a mi lado. Que necesito no idealizar. Que debo respetar mis espacios, que es bueno no ser celosa, que debo amarme a mi misma para amar al otro. .. Sí, muchos debo, tengo, anhelos, paradigmas…



El arte de amar, complejísimo.

El arte de mi AMAR es verdaderamente Complicado.

Y en esta experiencia de Amarte, se le suma algo que puede pesar o no, de acuerdo a mis decisiones.

- Si alguien no entiende, le llevo muchos años a mi pareja, quizás mas de lo socialmente aceptable-

Y elegí vivir esta experiencia, que quizás todos esperan la explicación sustentable, el juicio fundamentado. Yo puedo decir simplemente que me enamoré, que encontré un alma que hicimos conexión. Cosas en común y muchas no.



Y a veces yo soy la niñita, que me abrazo a EL, que le digo que lo amo, que lo apachurro con fuerza, y él me hace sentir feliz. Jugamos, nos molestamos, conversamos, nos hacemos el amor y creo que puedo decir que somos tan felices, expresándonos el amor como nos canta. No entendemos los argumentos, expresamos el amor.

Sarita es nuestra abuela, y es muy feliz.

Todos los días le contamos que somos novios, y ella todos los días se pone re feliz, y nos dice que tiene un nuevo nieto, que ya lo quería, antes de saber que estábamos juntos. Cada día es un nuevo día para ella. Mi abuela me dice, El es tan bueno, todos acá lo queremos. Sí, lo sé. Le digo yo.

Hoy puedo decir que me encanta amarlo, que la paso re bien con EL. Que me siento libre, autentica, admirada; y lo admiro tanto.

Lo conocí en el geriátrico, del cual les hable tantas veces. El cuidaba a mi abuela en tiempos que yo no estaba a su lado. Él la comía a besos, y yo me preguntaba…

¿Por qué él la quiere tanto?

¿Por qué ese jovencito trabaja en este lugar donde hay tantas viejitas, en vez de disfrutar de su juventud? ¿Qué hace que un hombre tan joven se dedique a regalar amor a otros?

Pensé que era imposible algo entre los dos… EL no.



Para EL la edad es edad, y con toda su bondad e idealismo, me dijo desde el primer momento que me empezó a coquetear…

-Para el amor no hay edad, ¿nunca escuchaste eso?-

Y yo tenía todos los argumentos sustentados, hace más de un año que no amaba a nadie, y no me iba a fijar en un hombre tan menor, no va.

Yo, estaba en control. ÉL, pícaro, me fue conquistando, mientras yo, intentaba resistir. Pero fui entrando en algo, que quizás, hizo que pierda todo mi razonamiento lógico. Pues no había futuro, ni razones, ni nada.

En un momento elegí parar la razón, y quizás cometer una locura. Digamos que dejé de pensar. Sucedió lo impensable, lo razonablemente correcto se detuvo. Y lo irracional apareció.

-No hay mañana- me dijo EL

-¿Quién dice que llegará diciembre?- Siguió EL

Y me dije: Y si quizás disfruto el presente, aunque me llamen loca.

Sentí.

Aunque hace un mes, le lloraba a mi coach que no abriría mi corazón, jamás.

Que no estaba dispuesta.

Y me fijé en EL que menos pensé, estaba en mi ambiente, pero no lo veía, no de esa forma.

¿Es Amor?

Yo siento que sí, porque lo miro y suspiro, porque me encanta cómo es, el HOMBRE que es, porque los días se vuelven más lindos, porque extraño su olor y sus besos.

Porque lo que tenemos es especial, natural.

Y sí, no puedo asegurar que no cambiaré de opinión, ni que me quedaré en Bs Aires, ni que volveré a Lima, y digo ¿y quién lo sabe?

¿Sabes que EL que eliges hoy, será para siempre, así tenga la edad perfecta, el trabajo ideal y te encante?

¿EL que entre en la lista de ítems que armaste que coincide con tu hombre ideal?
¿Puedes asegurar eso?



He conocido a hombres de mi edad, que no tienen claro nada. Es más, varios llenos de miedos, y conflictos. Que El no los tenga, no puedo asegurarlo.
Ni te puedo convencer que no sufriré, que no derramaré lágrimas mañana, ni que El lo hará.

Y sabes, no quiero convencerte de nada. Ni que me creas a mí. Mi elección es sólo mi decisión.

Y soy un ser humano imperfecto, y me encanta serlo. Poder estar abierta a equivocarme, a decir “la cagué”, a quizás llorar en un hombro después y decir “te necesito”. Soy una mujer, que me enseñaron que tenía que ser muy fuerte, y no necesitar de nadie. Que tenía que ser exitosa, e intelectual, regia y perfecta. Hoy veo que soy sólo una mujer, con muchos miedos, y con mucha pasión para ir tras la vida que quiero. Pero hoy me banco la incertidumbre, el no controlar lo que pase, me da angustia, sí porque todavía voy transitando. Pero hoy me llamo imperfecta y humana, y me encanta. Me encanta no hacer todo bien y también aceptar eso. Y soltar, aflojar; y amarme así.

Sarita vive cada día, como su único día. Yo elijo vivir cada día.

Hoy déjame ser esa humana que soy. Que ama, que late su corazoncito, y que dice Te Amo.





miércoles 2 de septiembre de 2009

Aún No Comamos Perdices...


Te cuento una historia…


Había una niña que soñaba con el príncipe azul, pero mientras ELLA crecía, éste no llegaba, y se encontraba con seres diversos tan diferentes a lo que ELLA soñaba.

En algunos momentos, pensaba que se acercaban pero después se daba cuenta que no.

Y dejó de creer en el amor, dejó de creer en los príncipes, se volvió adulta, y empezó a desconfiar y quizás a sobrevivir.





Cada paso en la vida, cada experiencia la hizo crecer, y de hecho aprendió, pero quizás en el amor dejó de esperar, y soñar.

Aunque ELLA sabía que estaba llena de amor, y por eso se dedicaba a darlo, a entregarlo a la gente que le rodeaba.

A sus amigas, a su familia, a cada gente maravillosa que encontraba en su camino, ELLA le regalaba su amor y por eso recibía mucho amor de los suyos.

Pero se contaba la historia que ese es el único “amor” que habría en su vida.

¿Amar a hombres? NO

¿Arriesgarse? No decía.

Pero “un día”, siempre hay Un Día en los cuentos.

Ese día conoció a un HOMBRE.

Que quizás como lo vio más chiquito, no utilizó las armas para defenderse, y como estaban en un ambiente común que ella respeta y quiere tanto, decidió conocerlo.

Y en broma, en juegos, en conversaciones; comenzó a conocerlo, y sobre todo su alma.

El le mostró su corazón muy rápido, cosa que a ella le asustó, se preguntaba:

¿Por qué tan rápido? No debe ser fiable.

Pero el siguió abriendo su corazón, le bajaba las estrellas, le pintaba de colores los días; y ELLA poco a poco, fue acercándose, fue mirando, fue soñando.
Decidió dejar esa vocecita que le decía huye, corre, no te acuerdas que el amor no es para vos.

Y comenzó a sentir, a dejar que las voces se callen y a envolverse en amor…

¿Porqué no? Se decía ELLA

¿Para qué no? Se preguntaba ELLA

Hoy, ya que sólo hablaré de hoy, su corazón se ha abierto de par en par, hoy cree, confía, ama…

Es feliz, vive cada día tan bonito, desde el amor…

Digamos que su vida, ya era bonita, sus días ELLA los construía, ahora el príncipe que está a su lado, le hace más bonita la vida, de lo que ya era.





Juntos caminan por el bosque encantado, visitan el palacio donde vive la Reyna Sarita con sus amigas Zulema, Isabel, Julia…

Hay muchas reinas ahí en ese palacio lleno de amor donde ellos se conocieron. En el reino de Las Grandes.

Ahora se aman, se entregan, se disfrutan, son felices…

ELLA la que escribe en tercera, en primera, se da cuenta que ELLA siempre se pondrá en MAYUSCULAS, pero hoy ha abierto su corazón, y vive desde otro lugar aún más hermoso…

Donde elige creer, donde decide vivir, y sí, a veces escucha voces de opiniones diversas, pero ella está clara, feliz, amada y amando; y esos son cuchicheos, que logra acallar…

Así como hoy, como dice Marc Anthony.

La vida puede ser tan simple, plena, disfrutable.

¿Para qué no vivirla así?

¿Para qué amargarnos?

¿Para qué vivir para los otros?

¿Para qué no ser FELIZ?

Hay tantos problemas en el mundo, guerras, discusiones, conflictos, que aunque la princesa ahora viva este amor, desgraciadamente eso no detiene, todo lo malo que sí ocurre en el mundo. Pero quizás viviendo desde el amor, desde la plenitud, desde la armonía, podemos construir un mundo diferente.

¿Qué no te permite sonreír?

¿Qué te hace infeliz?

¿Y para qué permites que eso siga quitándote?

¿De qué te quieres liberar que hasta ahora no lo haces?

Sí lo sabes, ¿qué esperas?

ELLA hoy cree en el amor, ya creía en el, porque vivía desde ahí.





Sin embargo; hoy lo siente distinto, y sueña quizás aún más alto que antes.

Pero no, no se acaba el cuento. No se pueden comer perdices y colorín colorado, porque aún hay muchas pero muchas cosas en el mundo, por lo cual, no podemos comer perdices.

Mucha tristeza, rencor, resentimiento, cólera, y tantas pero tantas cosas más.

Y escucho alguien por ahí que me dice…

-¿Cambiar el mundo? No seas ilusa, ¿qué vas a hacer tú frente a todo lo que pasa?-

Y yo me digo, claro que se puede, si yo germino amor en un grupo de 7, de 10, de 40; y esos 40 germinan mayor amor, abundancia, cada vez es más grande el jardín, ya no es jardín es ahora un campo, donde los seres se permiten construir algo diferente, no un mundo utópico, sino un mundo posible.

Pero para construir ese mundo posible, que en estos momentos no tenemos, necesitamos construir seres humanos felices, que se aman, que tienen conversaciones que los hacen crecer.

Un ser humano que abre su corazón, que se relaciona con su familia desde un lugar que suma, que vive en plenitud, hace que aparezcan más seres humanos así. Nos vamos duplicando, triplicando…

¿Qué necesitaría tu vida para que seas uno de esos seres humanos dispuesto a vivir con todo, a construir, a sumar, a poner el ladrillo que falta en ese lugar en donde ves un vacío?

Sí, sé que las princesas no existen, y los príncipes azules tampoco, pero en el cuento que yo elijo contarme están. Y mi mundo es más bonito, porque en él todo es posible.

Desde querer, elegir, y estar dispuesto a SER, sí SER este mundo.

Si yo no estoy dispuesta a ser ese mundo, a ser esa persona, no aparecerá de la nada.

Si no estoy dispuesta a perderlo todo, jamás podré ganarlo todo.

¿Qué estás dispuesto a perder?

Esto empezó en cuento, y ahora es una mezcla de realidad.

¿Cuál es la realidad?

Interpreto que no existe, porque cada realidad es diferente, desde donde la construye cada observador. ¿Entonces?

Este era un cuento para el príncipe del castillo de las reinas… pero como todo en ELLA cambia de momento a momento, se abrió al mundo que también está mí alrededor y no puedo obviar; por eso no hay perdices, ni las habrá por el momento.

No puedo hundirme en el amor, y ahora todo es hermoso, al contrario desde el amor que hoy me permito vivir te pido me acompañes a construir este mundo desde ahí.

¿Viste la historia que te acabo de contar y de lo que te dije al final?

ELLA hace un mes decía… No estoy dispuesta, no quiero, eso no es para mí.

Algo cambió

Quizás es un texto de amor y quizás no.

Para mi es uno de posibilidad.

Sí, hoy existe mi príncipe, que dije que existía, y dije que no existía.

Para mí existe.

Como existe hoy el amarte príncipe.

Para algunos quizás esto no es amor, para otros sí.

¿Importa?

De nuevo diferentes realidades.

Es valido amarte, porque lo siento, te siento. Sueño, quiero verte, construir juntos, disfrutar.

¿Qué cambió en mí?

Sí, estuve dispuesta a abrirme, lo elegí, y el universo me lo hizo notar. Apareciste príncipe, pero no porque estuviera necesitada, sino al contrario, para que mi jardín tuviera aún mayor luz que la que ya existía. Hubiera aún mayores colores. Porque ELLA estaba plena, feliz, y siendo ese AMOR.

No dejes que nada ni nadie apague tus colores… y sí, aún no comamos perdices, hay mucho por hacer.





Desde el amor podemos hacerlo todo… ¿Me acompañas?

ELLA.




jueves 27 de agosto de 2009

¿Para qué quedarme?


¿Quién tiene las respuestas a lo que busco? ¿Quién puede entender más que yo lo que hago? ¿Quién puede juzgarme?

Yo puedo decir que tampoco tengo las respuestas, que no sé lo que está bien o mal.
Me pregunto… ¿Y quién si?

¿Quién sabe lo que pase mañana?
¿Quién asegura los resultados?
¿Quién sabe que si hago tal acción y soy de tal manera va a ocurrir definitivamente tal cosa?

Quizás Dios lo sepa, pero hasta dudo que él pueda tener las respuestas para todo. Creo que hasta él puede no saber.

Y muchos “quién” en mi preguntar…

Y si hubiera un quién, igual seguiría preguntando…

Porque para mí ese quién que lo sabe todo, que me señala con un dedo, que me dice:
Eso no puedes hacer y eso sí. No me sirve, no desde donde yo vivo.

No hay un quién, la respuesta para mi es Nadie.

Nadie sabe que está bien o mal, nadie puede señalar, no hay verdades, ni razones, no hay una forma, no hay un standard.

A veces los sueños ocurren, a veces los instantes son sublimes, a veces no quiero hacer lo que supuestamente es lo correcto. A veces lo incorrecto es apasionante, bueno lo supuestamente “incorrecto”.

¿Porque quién puede decir y afirmar esa diferencia?

Yo no soy la mujer maravilla.

Soy imperfecta, y como me dijo alguien este fin de semana:

“Soy imperfecta y amo esta imperfección”

¿Cómo era de chica?

La vida era más sencilla, sentía a mil y lo decía, no había filtros. Lo sentía y eso era, así con toda esa exageración, quizás era mi forma de expresarlo. Cuando quería bajar el cielo lo alcanzaba y lo bajaba, para quien yo quisiera. Cuando quería llorar lo hacía, no me importaba lo que pensaran de mí.
No conocía la distinción de víctima y quizás me paraba ahí, porque siempre sentí en exageración todo.

Ahora tú vienes y así con todo, me dices “te quiero tanto”, y yo analizo la situación.

¿Qué pasó conmigo?

Ya no soy la ELLA que sentía y se lanzaba; ahora soy adulta.

Esos que deteste que me decían Jimena no creas todo, Jimena no confíes, Jimena ten cuidado, Jimena aléjate, Jimena te van a engañar.
Y me voy convirtiendo por el miedo y los cuidados en esa Jimena que es grande.

Que duda y maquina, que dice “no le creo”. Que piensa en demasía, que quiere huir porque empieza a sentir.

¿Dónde se quedó la ELLA inocente, la ELLA vehemente, la ELLA que no calculaba ni controlaba?

La vida puede ser tan simple, si quizás me paro solo en la experiencia del vivir. Sin explicarme nada. Ni escuchar opiniones de otros, que saben tan pero tan poco como yo. Si no podemos controlar nada, para qué parar y pensar tanto. Hoy percibo una realidad, mas adelante con la experiencia puedo darme cuenta que sí, era una percepción, o quizás compruebe que fue una ilusión, no percepción. Solo con la experiencia, puedo ver qué pasa.

La vida se vive, no se explica.

Puedo calcular todo para no equivocarme, puedo enamorarme del hombre X que según yo, será perfecto, porque tiene la lista de cualidades que me invente necesitaba mi hombre perfecto.

¿Puede salirme todo mal?

Claro que sí.

Puede ser que el hombre que no pensé fijarme, sea el hombre para mí.

Todo puede ser.

Y quizás eso sea lo ambiguo, tal vez eso sea la incertidumbre del vivir.

El no saber, ni poder controlar lo que pase.

Entonces me digo: Y si me olvido un ratito de pensar, siento y me mezclo en tus brazos solo para sentirte.

Solo para admirarte.

Te veía tan enorme cuando observaba como los cuidabas a ellos, decía “qué increíble, lo que puede ser una alma que no es egoísta”

Y vienes, me quieres bajar el cielo, las estrellas, y yo digo: acá hay gato encerrado.

¿Porqué o para qué?

¿Para qué tendría que desconfiar?

Y si la respuesta es: para que no me hagan daño. Me re preguntaría… ¿es que acaso cuando desconfías no te hacen daño?

Parece que estoy en un cuento de hadas, yo soy tu princesa y mi príncipe eres tú. A veces me despierto con un beso como la bella durmiente y sigo soñando; pero hay momentos que no, que el remezón que tengo ya no es cuento de hadas, es película de terror, y es ahí que quiero irme corriendo, porque las razones no alcanzan para explicarlo todo.

Quizás estoy loca y me envuelvo en sueños que en realidad si lo pienso bien no tienen el menor sentido. Desde la razón, desde la explicación, desde “lo que se debe hacer”.

¿Para qué quedarse?

Y yo me digo…. ¿Y para qué me iría? Para que irse de una experiencia feliz, plena, de ensueños.
Quizás para no ser feliz, pero yo si quiero serlo, y muy felíz.

No busco la aprobación de nadie.

Y no encuentro respuesta razonable a tremenda locura que cometo.

El me dice: Me dijiste que el amor implicaba riesgos.

Yo me rio porque tu volteas mis palabras.

Ahora me dices solo un beso, nada más, eso te pido.

Parece poquito y de la manera que me lo pides, parece el inicio de un cuento, y empiezo a escuchar “erase una vez”… y todo se vuelve rosa.

Sí, ya no soy la de antes, la ciega, ahora veo todo lo que estoy haciendo, si lo veo todito, pero elijo vivir en este fluir.

Tú lo sabes, y yo también: ¿qué más importa?

Y la razón lo explica todo muy bien, pero la vida no es sólo intelecto, tú estás en mis emociones, estás en mi corazón, o empiezas a estar. Estás en lo que siento.

El ser humano según el coaching tiene tres ámbitos: cuerpo, emoción y lenguaje.
Puedo explicarte por mi lenguaje, pero en mi cuerpo y emoción estás de otra manera. Que quizás no te arranco, no quiero, no quiero explicarme las razones para las que me quedo, ni para qué me iría.

Romeo y Julieta estaban locos, de hecho no quiero acabar envenenada; sé que esto es ahora y mañana como dices tú, el futuro es incierto.

¿Quién es tan perfecto para hacer todo bien?

Y como me diría una amiga del coaching… ¿y qué es bien??

Una opinión más en relación a lo que según los juicios de alguien, hay algo correcto e incorrecto.

Si, sé que estoy loca, pero no quiero pensar, habrá consecuencias seguramente, pero ahorita no estoy pensando.

Quiero escucharte Principito, quiero vivir, dejar mis miedos.

Me dijiste algo que me fascinó, y ahora en el avión lo pienso, lo mejor que un hombre me pudo decir….

Cuando te vi por primera vez me deslumbraste, físicamente hermosa y perfecta. Pero cuando te conocí me di cuenta que tu físico no era nada porque tu personalidad te dobla por completa.

Yo que muchas veces, sigo pensando en mi imagen, con coaching o sin coaching, con experiencias y terapias sigue siendo tan importante lo que otros ven de mí, la imagen, mi foto…

Es lo mejor que me pudiste decir, que mi personalidad es lo mejor que tengo.

Pudiste ver mi alma principito, sé que nuestros mundos se han encontrado.

Y más allá del miedo que tengo, a lo que voy con todo esto, en esta mezcla de sentires míos, quiero decirte algo más allá de mí. A ti, a todos…

No te expliques la vida, experiméntala, porque quizás por explicártela te pierdes de vivirla. Buscando la mejor persona, buscando el mejor argumento, viendo la forma y te pierdes el fondo.

A veces escucho no estoy lista para amar, y sabes cómo se aprende a amar…


Amando!!



Las explicaciones son eso, grandes explicaciones, la experiencia ocurre en la práctica del vivir. Y podemos analizarla muy bien después. Pero ya ocurrió. Este momento que escribí ya sucedió, y ahora puedo explicarme lo que me pasó al escribir.

La vida se vive, eso es lo único que hay